Hace dos días, tomé una guagua en la independencia con destino a la Churchill. Me monto en la guagua y todo normal. Le pasé una papeleta de 100 pesos al cobrador y esperé mi devuelta. Cuando iba llegando, aun sin mi devuelta, le digo "cobrador, aún no me ha devuelto y casi me quedo ya", "ya va" me dice... Cuando me desmonto, el le pasa el dinero a un hombre que vende botellas con agua para que se lo cambie, en ese momento la guagua empieza a moverse y el cobrador extiende la mano para pasarme el dinero. Oh, sorpresa, lo que salieron de sus manos fueron 20 pesos y cuando me vine a dar cuenta ya estaba montado en el transporte.
Noté que la guagua tuvo que pararse, porque un carro le impedía el paso. Caminé de prisa hasta el cobrador, lo topé y miró, extendí la mano como para darle algo y el, quizás por costumbre, extendió la mano para recibir... Le dije "Tenga estos 20 pesos y espero que Dios le de más en la vida que los 80 pesos que me cogió". Su cara, noté como pasó de prepotencia, fue algo totalmente diferente.
Sus palabras fueron "Diablo mano", sacó 100 pesos y me los dio, "Dios te guarda niño, yo quería fajarme con alguien hoy, abimbarlo, solo por diversión y si tu te me alarmabas con lo de la devuelta te iba a dar". Y le dije "Pues espero que a nadie le toquen esos golpes que me ibas a dar"... El chofer y los pasajeros solo escuchaban y nadie protestó porque estaban parados sin moverse por ese momento... "Perdóname" me dijo, "No es nada" le dije. Golpeó su guagua como siempre hacen y siguieron su camino.
La humildad es la mejor herramienta contra los que quieren hacerte mal.
Dios te bendiga, mano. Me enorgullezco de considerarte mi amigo.
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